En un tazón amplio, mezcla la mantequilla, harina, queso rallado, natilla, sal y polvo de hornear. Con las manos limpias, integra todos los ingredientes hasta formar una masa uniforme.
Espolvorea un poco de harina en una superficie limpia y amasa la mezcla de forma envolvente durante 2-3 minutos, hasta que la masa no se pegue a los dedos. Si es necesario, añade un poco de harina extra
Divide la masa en pequeñas porciones. Forma bolitas y luego alárgalas con las manos para crear los palitos. Colócalos en una bandeja para hornear.
Precalienta el horno a 150°C y hornea los palitos durante 20 minutos, volteándolos a la mitad del tiempo para que se doren uniformemente por ambos lados.
Retira los palitos del horno y colócalos sobre una rejilla para que se enfríen durante 10 minutos.
¡Sirve tus palitos de queso caseros con un café, té o incluso una bebida fría, y disfruta de su delicioso sabor!